Durante mi estancia en Noruega decidí visitar Tromso con el objetivo de ver auroras boreales. Las auroras son coloridas manifestaciones de las líneas de energía del campo magnético terrestre y su visión y color dependen tanto del campo magnético terrestre como de la actividad solar y de la composición de gases de la atmósfera. A nivel del mar lo normal es que se vean verdes pudiéndose ver violetas en momentos de gran intensidad. Es un espectáculo que merece la pena aunque para poderlo disfrutar bien tengas que estar en un sitio perdido de la mano de Dios, a oscuras y con un frío de coj... aquí se puede aplicar perfectamente eso de que "quien algo quiere algo le cuesta". A mi me costó perderme a medianoche por un bosque donde la nieve me llegaba por las rodillas estando a nosequantos bajo cero (para un menorquín acostumbrado al sol y a la playa no es el mejor de los sueños) y casi hundirme en un riachuelo que estaba cubierto por una fina capa de hielo que lo hacia invisible. El último día de estancia en Tromso una vez cumplido mi objetivo me dediqué a descansar tranquilamente sin sobresaltos.

Grandes líneas que serpenteaban como tornados en movimiento

A veces adoptan formas extrañas. Aquí recuerda un boomerang

Momento de máxima intensidad en toda mi estancia en Tromso. Arriba de la imagen se ven manchas blanquecinas que iban surcando el cielo de derecha a izquierda emitiendo pequeños destellos brillantes.

En ocasiones se veian líneas verticales...



... y en ocasiones horizontales
