viernes, abril 03, 2009

Australia. Semana 4.

Y llegó la cuarta semana y con ella llegó Molly. La furgo que me he comprado! Muchas novedades para una sola semana. El trabajo sigue su ritmo... tropical... aunque todo va saliendo adelante. Con lo de ahora tener coche muchos sitios nuevos y muchos proyectos en mente. Este nuevo mes se presenta bastante duro laboralmente porque en Mayo pienso tomarme unas minivacaciones Australianas. Aquí teneis un breve resumen de lo que ha dado de si esta semana. Espero que os gusten las fotos. Un saludo a tod@s!!!


"HIGHLIGHTS"


Será? o no será? Finalmente... ES!!! Os presento a Molly. Mi coche y mi casa por el tiempo que me queda de estar en Australia.


Subiendo a Townsville. Mi querida Molly y yo nos conocimos en Airlie Beach. De allí subimos a Townsville que será la base de nuestra relación.


Amanecer desde la puerta de casa. Los fines de semana y las vacaciones mi relación con Molly promete mucho. Miles y miles de sitios increíbles por descubrir. Entre semana, de lunes a viernes, el paisaje salvaje se convierte en el cotidiano paisaje urbano y las historias de cocodrilos se convierten en historias de backpackers.


Alva Beach. Sigo manteniendo la teoría de que las playas apartadas frecuentadas por surfistas tienen un encanto especial. Ésta no fue la excepción que confirmó la regla. Aquí no hay olas pero si hay viento. El surf se convierte en kitesurf.


Cala Cocodrilo... en Australia lo llaman Balgal Beach. Cuenta la leyenda que metiéndote por este manglar está plagado de cocodrilos. De hecho cuenta que desde donde está tomada la foto la mañana anterior había tres cocodrilos. De momento yo no he visto ninguno.


Pescador. Esta imagen se repite a lo largo de toda la costa. Los pescadores utilizan esta red para atrapar pequeños peces que utilizaran como cebo.


Cocodrilo Dundee. En la imagen mostrando su trampa de cangrejos. A la mañana siguiente había atrapado uno aunque no era lo suficientemente grande como para ser aceptable legalmente. El cangrejo volvió al mar.


Águila solitaria. O halcón solitario, que me perdonen los entusiastas de los pájaros. Mi cultura pajaril sólo me permite decir que este no es de los que se come con facilidad y tampoco es de los que te puedes encontrar encerrado en una jaula dentro de cualquier cocina.


Finalmente la semana ha acabado con una pesca de tiburones. Pesca, toma de datos, extracción de sangre, marcaje (por duplicado) en la aleta dorsal y por si no tenía bastante intervención quirúrgica para meterle un chip en las tripas. Lo mejor de todo es que si lo haces con cuidado sigue viviendo y dice la ciencia que puede llevar una vida normal y sirve para que conozcamos mejor estos individuos.


No me he podido resistir. Aquí me teneis en nuestra jornada de pesca de tiburones. Entre tiburón y tiburón tuvimos tiempo de coger este bicho. A este no le hicimos nada más que filetearlo y comérnoslo.